Feliz 2016

MafaldaAl año nuevo le pido, que me enseñe a valorar lo que tengo antes de que sea demasiado tarde,
a amar más y a odiar menos,
a reconocer la grandeza de las pequeñas cosas,
a valorar el tiempo sin contar las horas,
a escuchar los silencios, a descifrar las miradas,
a dar sin esperar nada a cambio,
a decir te quiero muchas veces,
a hacer felices a los que me rodean,
a reír por cosas tontas,
a llorar por cosas importantes,
a luchar sin darme por vencida ante la primera derrota,
a no dejar de hacer lo que quiero por miedo a las consecuencias,
a entender que arriesgarse es a veces la única forma de ganar,
a regalar alegría,
a ser amiga de mis amigos,
a no ser enemiga de mis enemigos,
a ser agradecida por la familia tan maravillosa que me ha tocado,
a dormir plácidamente y tener sueños hermosos,
y a que el amor sea siempre mi bandera a la hora de plantarle cara al mundo cada mañana.

¡FELIZ AÑO 2016, que nunca se os olvide acordaros de vivir!

 



Nov 27, 2014 - Cultura    0 comentarios

Báilame el agua

Un amor autodestructivo

bailameelagua

Cuando bajas a los infiernos nadie quiere acompañarte. Sin embargo en “Báilame el agua” son dos personas “completamente enamoradas” las que deciden emprender este camino juntos, en este caso al Madrid de los bajos fondos donde su amor autodestructivo los sumerge en una espiral de drogas, de prostitución y de miseria.
Aunque muchos critican que sea una película llena de tópicos, a mi personalmente la historia me atrae, sobre todo escuchando de fondo su banda sonora con la canción de los secretos “Pero a tu lado” o “El sitio de mi recreo” de Antonio Vega.

David y María, María y David; presos de una pasión que los va aniquilando poco a poco. Yonquis de las drogas, pero también de las palabras. Porque a pesar de que María en la escena final de la película le dice a David “tu siempre esperas gestos, yo palabras” termina sucumbiendo a la poesía, pidiéndole que le recite el poema que él le escribió, y que unió sus vidas. Parece que los papeles se cambien entre ellos: “Son sólo palabras” dice David, mientras ella confiesa “es lo que necesito”

 Báilame el agua

Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.

Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.

Sácame de quicio.

Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.

Hazme sufrir.

Aviva las ascuas.

Ponme a secar como un trapo mojado.

No desates las cuerdas hasta que sea tarde.

Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.

Líbrame de mi estigma.

Llámame tonto.

Sacrifica tu aureola.

Perdóname.

Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.

No me arrastres.

No me asustes.

Vete lejos.

Pero no sueltes mi mano.

Empecemos de nuevo.

Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.

Fuma un cigarro para mí.

Traga el humo.

Arréglalo y que no vuelva a estropearse.

Échalo fuera.

Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.

Sueña retorcido.

Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.

Dame la llave de tus oídos.

Toca mis ojos abiertos.

Nota la textura del calor.

Hasta reventar.

Sé yo mismo y no te arrepentirás.

¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.

Yo te enviaré a los míos.

Píllate los dedos.

Los lameré hasta que no sepan a miel.

Hasta que no dejen de ser miel.

Sal, niega todo y después vuelve.

Te invito a un café.

Caliente claro.

Y sin azúcar. Sin aliento.

 

La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar

El poema está escrito por Daniel Valdés, el autor de la historia. Y me gustaría recoger otro fragmento de la novela que no aparece en la película pero que merece la pena leer:

Prefiero morir vicioso y feliz a vivir limpio y aburrido. Prefiero encontrar una estrella en el fango a cuatro diamantes sobre un cristal. Prefiero que la estrella queme, sea fuego, a un tacto rezumante de frialdad. Prefiero besar el duro suelo veinte veces para llegar una sola vez a lo más alto a escalar poco a poco, sin caer nunca pero sin llegar jamás a la cima. Prefiero que me duela a que me traspase, que me haga daño a que me ignore. Prefiero sentir. Prefiero una noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me digan nada. Prefiero una cadena a un bozal. Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida a levantarme para pensar en la de otros. Prefiero un gato a un perro. Porque el gato te araña, es infiel, te ignora, se escapa, pero sabes que, a pesar de todo, no podría vivir sin ti. En cambio, el perro es tonto, no sabe nada, te obedece hasta el absurdo. Prefiero las mujeres gato a las mujeres perro, por las mismas razones. Prefiero el mar a la montaña. La vida es una noche tumbado en la playa, mirando las estrellas sin verlas, soñando despierto, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies, embriagado de todo. Y la noche, siempre la noche. Nunca la luz del sol. La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar. Me pone en movimiento. Rompe mis esquemas. Prefiero las noches frescas de verano, andar con poca ropa, sentarme en el suelo y meterme algo de vida en el cuerpo. La mañana me sabe a dolor de cabeza. Me da sueño. Me quita las ganas de hablar. Me recuerda que soy mortal. Me recuerda que soy normal. La noche me hace único. Prefiero experimentar las cosas, aunque me hagan mal. Aunque me hiervan la sangre. Prefiero probarlo todo a morirme sin saber lo que me gusta. Y, más que nada, prefiero la vida que dan sus besos de caramelo y la suave caricia de su piel caliente.

 



Amigos de esos…

Decía Aristóteles que “la amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.”

La amistad no entiende de barreras ni de excusas. Tu estás desnudo ante esa persona, ella sabe todo de ti y aún así te quiere. Porque lo difícil es amar a alguien cuando ya has buceado en su interior y conocido su lado oscuro, sus fobias, sus  defectos, y sus manías.

Y es que no hay tesoro más valioso, ni fortuna que se iguale a la suerte de contar con un amigo verdadero. Amigos…

De esos que no necesitan palabras para hablar, sino que se bastan con miradas.

De los que te levantan, aunque la piedra en la que tropieces sea la misma una y otra vez.

De los que conocen el significado de lealtad.

De los que escuchan y no sólo oyen.

De los que aportan equilibrio y franqueza.

De los que tienen una sólo cara (sonriente, la mayoría de las veces)

De los que perdonan lo imperdonable.

De los que aman incondicionalmente.

De los que ofrecen ayuda sin pedirla.

De los que alivian el alma cuando duele.

De los que brillan, incluso cuando todo está nublado, y fosforecen más que el sol.

De los que son un paño de lagrimas, pero también un baúl de alegrías.

De los que tienen risas estridentes y manos suaves.

De los que no juzgan ni reprochan.

De los que no mienten, aún sabiendo que la verdad duele.

De los que no tienen miedo a arriesgarse.

De los que tienen inquietudes y sueños.

De los que no repiten siempre lo mismo.

De los que no se pasan la vida esperando.

De los que huyen de la mediocridad.

De los que no se instalan en la rutina.

De los que hacen extraordinario cada momento.

De los que no se quejan por todo.

De los que no tienen “peros” en su vocabulario.

De los que se contradicen (citando a Whitman:

 

 “¿Que yo me contradigo?

Pues sí, me contradigo. Y ¿qué?

Yo soy inmenso, contengo multitudes“)

 

De los que brindan a la vida y no temen equivocarse.

De los que leen.

De los que aprecian la belleza de las cosas simples.

De los que disfrutan mirando las estrellas.

De los que bailan y cantan aunque lo hagan mal.

De los tienen buenas conversaciones.

De los que sueñan despiertos.

De los que no son repipis ni engreídos.

De los que no se rinden y  plantan cara a las dificultades.

De los que cumplen sus promesas.

De los que llevan fuego en su interior.

 

Mi admirado Jack Kerouac lo resume a la perfección:

 “La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.”

 



Sonríe, siempre.

Me pregunto quién o qué te ha robado la sonrisa, la risa, la carcajada. Tiene que doler, y mucho, despertarse por las mañanas con el corazón en un puño y sintiendo que algo malo va a pasar. Permanecer en constante intranquilidad y sentir como si de un momento a otro el alma se te fuera a salir del cuerpo y te fallaran las fuerzas para agarrarla. ¿En qué momento pasamos de estar bien a ser muñecos de trapo con movimiento?

Los recuerdos parecen algo lejano, y cada día te levantas esperando encontrarte mejor, que no duela el cuerpo, ni la vida. Lo peor es el sufrimiento, pero no sólo el tuyo, sino el de las personas que te rodean, que no pueden soportar ver que has cambiado, que ya no eres lo que eras antes. Quieres pedir perdón por estar así, por no ser capaz de levantarte y echarle el valor necesario a esta vida, que la mayor parte de las veces no es cómo uno desearía, y sobre todo por rendirte sin ni siquiera haber luchado antes.

A veces sientes como si te encontraras en un pozo muy muy profundo, al que nunca le ha dado la luz. Por momentos intentas escalar y pareces vislumbrar un atisbo de luminosidad, pero no tardas en caer de nuevo y hacer tuya la oscuridad porque es la única forma que tienes de sobrevivir ahí abajo.

Y no quieres vivir así, en la oscuridad, no quieres que tus ojos se acostumbren a ella y te incapaciten para ver las cosas hermosas de esta vida. Quieres borrar tus obsesiones y manías para siempre, quiero ser tu de nuevo, y ser feliz solamente con el aire que respiras. Por eso céntrate en amar con todo tu ser a los que te aman (e incluso a los que no), a dormir y a soñar cosas bonitas. Busca siempre lo positivo y deja atrás lo negativo. Canta. Baila. Ríe, ríe sin parar y nosotros reiremos contigo.

 

 



Periodismo: oficio de héroes

El 4 de julio de 2013 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sacó a la luz los datos que revelaban el número de muertes que se llevaron a cabo durante el mandato de Felipe Calderón y su guerra contra el narcotráfico. Analizando estos datos se pone de relieve que esta guerra ha servido para bien poco, y que quien ha pagado las consecuencias de la desafortunada decisión del ex presidente mexicano ha sido la sociedad. Los datos resultan abrumadores, el número de muertos durante su sexenio asciende a 121 mil 683 muertes violentas. Este es el saldo de la narcoguerra de Calderón, miles de víctimas inocentes.

José Miguel Vivanco, director para América de Human Rights Watch, calificó la estrategia de Felipe Calderón para acabar con el narcotráfico absurda y fracasada.Y es que resulta difícil definirla de otro modo cuando te sumerges en la realidad que está viviendo el país.

Como muchos periodistas han explicado en sus artículos, México se ha convertido para ellos en un campo de batalla. Se han visto en la obligación de levantarse cada día cubriendo los macabros actos llevados a cabo por el crimen organizado. Pero además de eso, ellos mismos se han convertido en víctimas, han sido el blanco de las iras de las redes de narcotráfico que no están dispuestos a que nadie alce la voz en su contra. El oficio de periodista en México es una profesión de héroes, los que deciden hablar viven con el miedo a sufrir las represalias. Por eso muchos medios de comunicación y periodistas particulares han decidido callar. México se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, y es que en la administración de Calderón los crímenes contra periodistas aumentaron en un 241.8 por ciento respecto del anterior gobierno liderado por Vicente Fox. Lo peor de todo sucede cuando estos ataques no son solamente ordenados por el crimen organizado, sino que muchas veces detrás de ellos están la propia policía y las autoridades corruptas. La periodista de investigación Marcela Turati lo resume muy bien en la siguiente frase: “Por eso, entre periodistas decimos que estamos entre tres fuegos: el de los gobernantes, el del crimen organizado y el de las empresas que defienden intereses contrarios a los ciudadanos.

A pesar de que los organismos internacionales de protección a periodistas no son capaces de ponerse de acuerdo respecto al número de profesionales de la comunicación ejecutados, bien es cierto que cualquiera de las cifras es demoledora para el ejercicio del periodismo, sin el cual no puede existir una democracia.

Si no se tratan de generar medidas para que desempeñar el periodismo sea seguro, la situación no va a mejorar, los ciudadanos no pueden (ni deben) vivir con los ojos cerrados sobre lo que está ocurriendo a su alrededor, si nadie se decide a levantar la voz, el crimen y las autoridades corruptas ganan. Está claro que como apunta Ricardo Ravelo “si no se golpea el nervio financiero del narco no se puede derrotar a las mafias”. No habrá nada ni nadie que le impida seguir actuando a sus anchas y apropiándose de todo lo que se le antoje. El papel de los periodistas es fundamental para que queden registrados los hechos cometidos por los narcotraficantes. Estos criminales utilizan las amenazas y el miedo para cerrar los ojos y mantener callada a la población. Normalmente dejan mensajes al lado de los cuerpos sin vida de los periodistas para que sus colegas de profesión se amedrenten y permanezcan en silencio. Misión que consiguen a la vista de los hechos: comunicados de medios  que anuncian que van a dejar de publicar noticias relacionadas con el crimen organizado, periodistas que abandonan sus estados o directamente México, periódicos y revistas (como es el caso de la revista Proceso), que publican artículos sin firma por miedo a las consecuencias que puedan sufrir sus periodistas.

Es necesario buscar alternativas para que los periodistas puedan ejercer su profesión sin miedo porque como bien decía el célebre escritor Albert Camus, la libertad sólo ofrece a la prensa, como al hombre, la posibilidad de ser mejor.

 



Críticas, chismes, cotilleos o como hacer un traje a medida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No puedo evitar sentir cierta lástima por aquellos que con su intachable moralidad y comportamiento se creen con la potestad absoluta de poner en entredicho la de los demás, como si de jueces y verdugos se trataran.
Yo aprendí hace mucho tiempo que lo de dictar sentencia no va conmigo, que no soy quien de opinar sobre los actos ajenos, aquí cada uno que cargue con su propia cruz. Pero desgraciadamente sigue habiendo mucha gente que ve la paja en el ojo ajeno, pero que sigue sin poder ver la viga en el suyo propio.

Ese cinismo y arrogancia de los que escudriñan con miradas inquisidoras y cuchichean en las esquinas sobre la vida y actos de los demás, es propio de mentes carroñeras, con vidas tan vacías como su propia existencia. Han visto humo, o han oído hablar de él , y no les falta tiempo para lanzar la chispa definitiva que levante la llamarada. Qué gratuito es eso de hacer daño y que difícil es después juntar toda el agua capaz de apagar ese fuego.

Suerte ,(o no) ,de aquellos que se levantan cada mañana y lo que ven en el espejo es la “perfección absoluta”, sin mácula ni tacha en su historial. Yo sin embargo me alegro enormemente de mis defectos, puesto que los errores que cometí, y los que sigo cometiendo cada día, me han llevado a ser quien soy, han forjado mi personalidad y me han hecho más sabia. Soy una mezcla de las cosas buenas y malas que hay en mí.

Por eso señores “jueces” de la integridad y la decencia, miren en los más profundo de sus almas, y quizá después de lo que encuentren no sean capaces de volver a mirarse tan alegremente al espejo, de agarrar con fuerza la primera piedra. Yo os aconsejo que os dediquéis a amar un poco más y odiar un poco menos, ya que como bien dice Haruki Murakami:

“El odio es una sombra negra y alargada. En muchos casos, ni siquiera quien lo siente sabe de dónde le viene. Es un arma de doble filo. Al mismo tiempo que herimos al contrincante nos herimos a nosotros mismos. Cuanto más grave es la herida que le infringimos, más grave es la nuestra. El odio es muy peligroso. Y, una vez que ha arraigado en nuestro corazón, extirparlo es una tarea titánica”

 

 



Feb 20, 2013 - Cultura    0 comentarios

HERMANOS DE SANGRE

 

 

Ayer terminé de ver “Hermanos de sangre”. Hace tiempo que supe de la existencia de esta superprodución  estrenada en 2001 por la HBO, pero nunca encontraba el tiempo, o más bien las ganas de enfrentarme a una serie de alto contenido bélico ambientada en la II Guerra Mundial.

Durante los 11 capítulos que dura la miniserie de más de una hora cada uno se trata de narrar de la forma más parecida posible a la realidad los hechos y batallas llevados a cabo en la Guerra, desde el punto de vista de los verdaderos supervivientes de la compañía de paracaidistas (compañía Easy),

A los que os gusten las películas bélicas y en especial “Salvar al soldado Ryan”, os gustará esta serie, producida por el propio director del celebre film, Steven Spielberg y por su protagonista, Tom Hanks.

Cada capítulo se introduce con breves fragmentos  extraídos de entrevistas hechas a los supervivientes de la Easy , entre ellos al protagonista de la serie Richard Winters (encarnado por el actor Damien Lewis, que a muchos os sonara por ser el actual protagonista de la premiada “Homeland”)

El desarrollo de los episodios nos acerca, desde un punto de vista muy realista, a la crueldad y barbarie de la II Guerra Mundial, con escenas sangrientas y desgarradoras, no aptas en mi opinión para todo el mundo .Refleja el sufrimiento que supone ver morir a un amigo, estar lejos de casa e incluso el de tener que matar a un “enemigo”. En una de las entrevistas, uno de los supervivientes dice refiriéndose a los alemanes, “Todos pudimos ser amigos si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias”

Para mí hay varios momentos memorables de esta serie, entre ellos la llegada de la compañía a un campo de concentración judío, en un capítulo que casualidad o no, se llama ¿Por qué luchamos?, las escena de uno de los “hospitales” improvisados en el frente, la desesperación de los soldados acorralados, sin suministros.

Aquí rescato alguna frase de la serie:

“Todos estamos asustados. Usted se escondió en aquella zanja porque pensaba que todavía hay esperanza. Pero Blithe, la única esperanza que tiene que aceptar,es el hecho de que ya esta muerto. Y cuanto antes lo acepte, antes podrá actuar como un soldado, como se supone que debe actuar un soldado. Sin piedad. Sin compasión. Sin remordimiento. Toda guerra depende de ello. “

 “Recuerdo una pregunta que mi nieto me hizo: “Abuelo ¿fuiste un héroe en la guerra?”.“No”, contesté, “pero serví en una compañía de héroes”

 “Una vez entremos en combate, de la única gente que te puedes fiar,es de ti mismo y del que tienes al lado.”

 

 



“LA JUSTICIA NO ES IGUAL PARA TODOS”

Hay injusticias que me parten el alma y que a la vez me hacen hervir la sangre. No entiendo de leyes ni lo más mínimo pero si hay una cosa que entiendo, y es que por mucho que en este país muchos se empeñen en decir que “la justicia es igual para todos”, queda claro que esta afirmación no guarda ningún parecido con la realidad.

Sino que le pregunten por justicia a Miguel y Juan Manuel, los hijos de Emma, esa mujer que ante la desalentadora situación que se vive en este país decidió, como están haciendo miles de españoles, buscar fortuna fuera. Dejó a sus hijos en España y se fue a Argentina a intentar montar un negocio, con tan mala suerte que allí contrajo una neumonía atípica por la que estuvo ingresada 2 meses en la UCI, hasta que finalmente murió de una parada cardiorrespiratoria el pasado 20 de diciembre. Durante este tiempo la familia de Emma pidió ayuda para que la repatriaran a España, pero según en palabras de su hermana Mari Carmen no recibieron  ni siquiera una repuesta oficial. “Nadie nos ha llamado. Nos hemos sentido solos, perdidos y desamparados. Nuestros gobernantes practican el ejercicio de la sordera, de la dureza”

El caso es que esta sordera debe de ser selectiva, porque en el caso de Angel Carromero (dirigente de las juventudes del PP) ocurrió todo lo contrario. El gobierno puso todos sus esfuerzos en sacarlo de la cárcel cubana en la que cumplía condena  lo más rápido posible. Fue sentenciado a cuatro años por ser el responsable del accidente de tráfico donde perdieron la vida 2 disidentes cubanos. Es importante recordar que Angel Carromero conducía sin puntos en el carnet, puntos que había perdido por acumular más de 40 multas desde el 2009.

Dos meses se paso la familia de Emma intentando que la repatriaran a España, pero poco más de dos meses le bastaron al gobierno del PP traer de vuelta a Angel Carromero, al que están apunto de conceder ya el tercer grado y han devuelto su puesto de asesor en Madrid.

También hay que preguntarle por justicia al vigués David Reboredo, un extoxicómano rehabilitado, condenado a siete años de prisión por haber vendido hace años, mientras se encontraba en proceso de desintoxicación dos papelinas de heroína (de menos de medio gramo ) a otro adicto .

Numerosas personas  se están movilizando para conseguir el indulto para David, entre ellos el escritor Willy Uribe que se ha puesto en huelga de hambre. David Reboredo le escribió una carta desde la cárcel de la que destaco lo siguiente:

“Y tienes razón, nadie que no lo haya vivido en sus carnes o en las de algún familiar o amigo cercano sabe lo que cuesta dejar atrás la droga. Te doy la razón en lo que me dices, yo he triunfado, y lo he logrado con sufrimiento, recaídas, etc. Y lo que recibo a cambio es una condena, un castigo desproporcionado, fuera de lugar, nada menos que siete años de mi vida por tener una papela en el 2006 y otra en el 2009. Como ya sabes, entre las dos no llegaba al medio gramo de jaco. Y para que el castigo sea el doble en el momento en que tengo mi vida establizada, fuera de las drogas, ayudando en grupos de autoayuda, en objetivos sociales, tipo conseguir albergues para los sin techo, etc. He intentado, en el grupo IMAN al que pertenezco, hacer ver a los nuevos consumidores, jóvenes de 18 a 20 años, que no caigan en errores que yo cometí, o por lo menos aconsejarles que si lo hacen lo hagan con cabeza, lo que se dice cursos para consumos seguros, evitando riesgos tipo hepatitis, VIH, etc. Pero a los jueces, fiscales y políticos parece que poco les importa.”

Es demoledor ver como un gobierno que ha aprobado cientos de indultos, como el concedido a los cuatro mossos d´Esquadra que fueron condenados por tortura, se lo haya denegado en dos ocasiones a David Reboredo.

Así que no nos quedemos de brazos cruzados ante semejante injusticia y firmad en el siguiente enlace para conseguir el indulto para David.

http://www.change.org/es/peticiones/al-gobierno-de-españa-el-indulto-para-david-reboredo

 

 

 



RYAN LANZA NO ERA EL ASESINO.

El pasado viernes nos enterábamos de la terrible noticia del tiroteo en la escuela primaria de Newtown (EEUU). Un joven entraba armado al centro  llevándose consigo la vida de 27 personas, de las cuales 20 eran niños. El horror y la tragedia se cebaban con una (aparentemente) tranquila y apacible ciudad estadounidense.

Ahora sabemos que el autor de la masacre es Adam Lanza, pero el mismo día que saltaba la noticia, los medios de comunicación se cobraron su propia “víctima”.

Para los medios es fundamental adelantarse a la noticia, conseguir ser los primeros en ponerle rostro al asesino. Las grandes cadenas de noticias, medios online, blogs comenzaron a mostrar una foto de un tal Ryan Lanza, acompañada de titulares que le acusaban de ser el homicida. Convirtieron a un joven inocente en el autor de la peor matanza escolar de EEUU, en un sanguinario asesino de niños.

No puedo imaginarme cuál sería la sorpresa de Ryan Lanza cuando a través de su perfil de Facebook se dio cuenta de la atrocidad de la que le acusaban. Intentó defenderse como pudo colgando estos mensajes en su muro de la red social: “No he sido yo. Estaba en el trabajo. No he sido yo”, “Estoy en el autobús de camino a casa. No he sido yo” Ante el acoso al que se vio sometido terminó diciendo: “Callaos todos la puta boca. No he sido yo”.

Pero la noticia había corrido ya como la pólvora por los medios de comunicación de todo el mundo, y a través de redes como Twitter, donde muchísima gente comenzó a retuitear la noticia extendiéndola como una pandemia. No tardaron en aparecer las declaraciones de repulsa y los juicios paralelos. Necesitábamos a un culpable y ya lo teníamos. Evidentemente pensaremos que no es culpa nuestra dar credibilidad a una noticia que proviene de medios tan serios y consolidados como la CNN o la Fox. Pero quizás debiéramos plantearnos que, como ha pasado ya otras veces, los medios pueden equivocarse.

Recordemos por ejemplo, la lamentable portada publicada en 2009  del periódico  ABC que rezaba así: “La mirada del asesino de una niña de 3 años” Diego Pastrana fue víctima de una enorme negligencia periodística. Le acusaron de maltratar, abusar y asesinar a su hijastra de 3 años. Al dolor tan grande que supone perder a un ser que quieras se suma el de que todo el mundo te vea como el peor de los seres humanos, capaz de cometer un acto tan vil.  Finalmente se descubrió que Aitana no fue víctima de abusos, ni maltratada sino que murió por un golpe que se había dado previamente al caer de un tobogán. Diego declaró que le habían destrozado la vida.

Esta claro que la deontología periodística fue inexistente en ambos casos. Los medios de comunicación deberían de tener claro que un periodista no es sólo aquel que se limita a trasmitir una noticia, sino que su principal labor como profesional es contrastar  las fuentes y la veracidad de los hechos. Con casos como estos, los medios deberían  hacer análisis de conciencia y replantearse muchas cosas, ya que es preocupante la facilidad con que pueden dañar la imagen de alguien. Un daño que en muchas ocasiones puede ser irreversible.

 

 



MALALA

“Por eso hay que hacer de Malala una bandera, porque las representa y nos representa, porque es el símbolo de la libertad y la convivencia. Levantémosle estatuas en los parques, que las avenidas principales de las ciudades del mundo lleven su nombre, llamemos a las recién nacidas como ella, hagamos que todo este dolor tenga consecuencias luminosas. Malala para siempre. Muchas gracias, niña.” Asi terminaba Rosa Montero este bellísimo artículo que le dedicaba a Malala.

Desde que me entere de la existencia de Malala, no he podido hacer otra cosa que interesarme por esta niña paquistaní, que ha logrado conseguir mi admiración y la de medio mundo, con tan sólo 15 años.

Malala no tuvo miedo, no miró hacia otro lado ante lo que estaba aconteciendo a su alrededor, concretamente en Mingora, la principal ciudad del Valle de Swat. No pensó que quedarse quieta y callada era la mejor opción, y que poco o nada podrían valer las palabras escritas en un blog de una niña tan pequeña. En definitiva, Malala no se dio por vencida y alzó la voz a favor de las niñas ,que como a ella, el opresor régimen taliban le había prohibido la asistencia a la escuela.

Pudo haberse resignado y ceder a las presiones de los talibanes, que varias veces la habían amenazado de muerte, pero la fuerte Malala soñaba  con una vida mejor. Escribía en su blog: “Tengo derecho a la educación, a jugar, a cantar, a ir al mercado, a que se escuche mi voz” . Qué desgarrador resulta que los sueños de una niña, sean cosas que a la mayoría de nosotros nos resultan tan cotidianas.

El 9 de octubre de 2012, cuando Malala regresaba de la escuela, un miliciano del TTP intento arrebatarle la vida, le disparó con un fúsil y una bala le atravesó el cráneo. Tuvo que ser intervenida quirúrgicamente y a día de hoy sigue recuperándose en el hospital de Birmingham (Inglaterra).

Estos tiranos que no merecen respirar el mismo aire que ella respira, intententaron acabar con su vida y con sus palabras, que en ocasiones pueden hacer más daño que las balas. Tuvieron miedo, miedo de que las conciencias se revolvieran, y de que se pusieran en entredicho sus repulsivas ideas que pretenden imponer infundiendo terror.

Estos cobardes querían silencio y han conseguido ruido, porque Malala no está sola, tras su intento de asesinato numerosas voces se unieron a la suya desafiando al régimen talibán, incluso compañeras de la niña salieron a manifestarse por las calles de Paquistán.

Ojalá el mundo estuviera lleno de Malalas, ojalá se recupere pronto, ojalá vuelvan pronto su sonrisa y sus palabras. Porque el mundo necesita héroes, y Malala es una heroína de las de verdad, que posee un gran superpoder: el coraje.

 

 



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